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martes, 16 de junio de 2015

LA SABIDURÍA DE AGUARDAR AL MASHIAJ


B"H

כ"ט סיון תשע"ה
29 Siván 5775
16/06/2015
EJAKÉ




La Sabiduría de Aguardar al Mashíaj


Los dos componentes lingüísticos de la palabra sabiduría (joj-má) que analizamos antes, aparecen juntos en el pasaje citado profusamente del libro de Habakuk donde se describe la llegada del Mashíaj: “Aunque se demore (itmahmeah), aguárdalo (jaké). Venir, seguramente vendrá, no se atrasará”.


Esta oración ha sido parafraseada en los Trece Principios de Fe como: “Yo creo con fe completa en la llegada del Mashíaj y aunque se demore, de todas maneras esperaré (ejaké) su llegada todos los días”. Semejante fe ejerce una influencia real en el mundo, su poder deriva de su veracidad y de la energía espiritual, mental y emocional puesta en juego por el creyente. S u potencia es proporcional a la profundidad con que se cree en ello. La creencia en el Mashíaj trae realmente su presencia a este mundo. (ver nota I)


Sin embargo, el judaísmo no enseña que debemos aceptar los Trece Principios de Fe ciegamente, más bien ellos deben expresar un sentido profundo de conocimiento interno. Similarmente, la “espera” mencionada por Habakuk no es un estado pasivo de desidia, sino un ejercicio de esfuerzo y una época de preparación y fortalecimiento.


La naturaleza exacta de este esfuerzo fue explicada por el Baal Shem Tov, quien fue agraciado con una profunda experiencia que arrojó luz sobre este asunto. (Ver nota 2)


Aprendemos del Baal Shem Tov que la espera del Mashíaj es un tiempo de activa preparación, de expansión del dominio de la Torá cuantitativa y cualitativamente. Esto se consigue respectivamente, educando a aquellos judíos que perdieron la tradición de la Torá y educándonos con gran profundidad en las leyes de la Torá y sus significados, a tal punto que los aspectos mundanos y externos de nuestras personalidades se vuelven condicionados por su veracidad.


La espera es un arte y un esfuerzo que, si está dirigido adecuadamente, acelera la llegada. Esperar el Mashíaj es estar inmerso continuamente en las palabras de la Torá, rumiándolas, saboreándolas y paladeándolas desde todos los ángulos posibles, revelando nuesvas dimensiones, sabores, sutilezas y combinaciones. Esta es la relación entre “esperar” (jaké) y el “sabor/paladar” (jej).


De hecho, la palabra hebrea para “espera”, cuando se escribe en el tiempo presente simple (mejaké), es una permutación de las letras de la palabra jojmá, “sabiduría”. Esto es un fuerte respaldo a la definición de que esperar es un tiempo de contemplar la sabiduría de la Torá. Una aplicación práctica de este principio es estudiar pasajes de la Torá de memoria, como así también tomar un texto relativo a la Torá a donde quiera que vayamos y cuando nos encontremos sentados esperando en un banco de la estación, aprovechemos para oportunidad para estudiar.


Nota 1


La llegada del Mashíaj representa la realización final del propósito de la humanidad sobre la tierra. Se refiere a una era de paz y armonía, una época en que todas las criaturas expresarán su potencial más elevado. En la primera etapa, habrá una realidad física similar a la que conocemos en nuestros días. Habrá cuerpos, casas, comida, etc., aunque las innovaciones tecnológicas alterarán indudablemente la forma de tales cosas. La generación del Mashíaj habrá logrado un nivel de santidad eligiéndo a Dios desde el amor, el temor o en una mínima medida luego de una gran purga o sufrimiento (el del holocausto ha sido más que suficiente) y de tal manera serán dignos de ser testigos de este gran evento. Entonces, la persona llamada “EL Mashíaj” no tomará alguna generación decadente para remodelarla, sino que más bien reflejará y encarnará la devoción espiritual que ya comenzó en cierta parte de la gente. Por eso la teshuvá (“arrepentimiento”) es tan importante, porque cada persona que elija dedicar su vida a Dios o llegue a una comprensión más profunda de su tarea espiritual, nos acerca a merecer esta alegre redención.


Nota 2


El Baal Shem Tov escribió una carta a su cuñado (incluida al comienzo del libro Keter Shem Tov) contándole que en Rosh HaShaná del año 1746, experimentó un “ascenso del alma” hacia los mundos espirituales. Al llegar al reino donde el alma del Mashíaj espera para descender a este mundo, le preguntó: “¿Cuándo llegarás? El alma del Mashíaj respondió: “Cuando tus enseñanzas se expandan hasta los lugares más lejanos”. El mundo debe ser preparado, por lo menos en cierta medida, para recibir las revelaciones que acompañarán la llegada del Mashíaj.


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